La simplificación de esta gestión incentivará la movilidad entre entidades

¿Recuerdan la Directiva 2014/92/UE de fecha 23 de julio de 2014? Aquella norma se publicitó a bombo y platillo en la mayoría de los países europeos y debía entrar en vigor en 2016. En España, como suele suceder, será de aplicación en breve, dos años después de lo regulado en la misma.

¿Qué dice esta Directiva europea? Aparte de otros matices, la norma pretende convertir a la banca en una suerte de mercado de las telecomunicaciones. Mucha gente ha portado sus números de teléfono móvil entre operadoras, sin costes y con un plazo de respuesta que se ha ido reduciendo con el tiempo. Lo mismo va a ocurrir con las cuentas bancarias. Serán las denominadas cuentas de pago básicas. Es un intento de incentivar la competencia facilitando una movilidad financiera inexistente en nuestro mercado financiero. Cualquier entidad financiera operativa en España podrá llevarse la cuenta de otra y todos los servicios vinculados a la misma, incluyendo transferencias habituales y recibos domiciliados.

Supondrá también la cancelación de la cuenta en el banco origen si así lo decide el usuario. Y sin ningún coste. Cuando un cliente decida el cambio, el banco dispondrá de trece días para llevarlo a cabo, si bien el número de cuenta en la nueva entidad será diferente al anterior, al contrario de lo que sucede en el mercado de la telefonía. Tampoco podrá llevarse detrás la tarjeta de crédito, que deberá ser cancelada en la entidad previa y aperturada en el nuevo banco. Eso sí, el saldo de la cuenta se transferirá a la nueva sin coste alguno.

Las cuentas de pago básicas tendrán un coste de tres euros al mes, dando con ello cobertura a los siguientes servicios:
1. Apertura, gestiones de la cuenta y cierre de la misma.
2. Ingresos y retiradas de fondos, tanto en las oficinas como en los cajeros, siempre que estén ubicados en la Unión Europea.
3. Pagos a través de tarjetas de debido.
4. Domiciliaciones, transferencias, etc.
Es decir, la práctica totalidad de la operativa bancaria habitual quedará asumida en los tres euros mensuales (36 anuales) de coste. Dichas cuentas deberán estar perfectamente publicitadas por los bancos que las ofrezcan y los usuarios las solicitarán mediante un formulario al efecto. Y, muy importante, no podrá exigirse por parte del banco la contratación de productos complementarios (eso que tanto gusta a nuestros bancos) para mantener dichas condiciones.

Esperamos que esta información haya sido de su interés.